Un indien dans la ville 
Un yuppie francés, a punto de divorciarse, descubre que tiene un hijo, Mimí Sikú, nacido y criado entre indígenas de la selva venezolana. Antes de culminar el divorcio, decide llevar a Mimí Sikú a París para que conozca la civilización. Allí, el asilvestrado chaval vivirá todo tipo de aventuras.
Esta divertida comedia francesa ha tenido un gran éxito de público en media Europa. No es de extrañar, pues su fórmula es atractiva. Por un lado, el guión está bien trabado y aprovecha las peripecias de Mimí Sikú para hacer un amable retrato crítico de la frágil sociedad urbana contemporánea. Se denuncia sobre todo lo absurdo de la moral del triunfo a toda costa, que obliga a un trabajo estresante e irracional, simbolizado en el film por el teléfono móvil y el ordenador portátil, siempre presentes. También se afronta el desconcierto moral, que ha debilitado el sentido del compromiso, el amor, la familia y la amistad, y que lleva a algunos a aferrarse a las filosofías orientales más singulares o al New Age. Frente a este patético panorama, se propugna una vuelta a la sencillez de la vida natural, desde una recuperación del mito del buen salvaje algo folclórica y amoral, pero con un elogiable mensaje a favor de la unidad familiar y de la solidaridad.