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Pena de muerte

Dead Man Walking

El actor Tim Robbins ya mostr una singular personalidad visual en Ciudadano Bob Roberts, su debut como director. Ahora, ha logrado con Pena de muerte una de las pelculas ms redondas de los ltimos aos, justamente premiada en numerosos festivales.

El guin adapta libremente el libro autobiogrfico de Helen Prejean, una monja catlica de la Congregacin de Hermanas de San Jos de Medaille, que en 1982 fue consejera espiritual de un condenado a muerte por la violacin y el posterior asesinato de una pareja de novios. Se describe sobre todo la sacrificada lucha de la monja (Susan Sarandon) por salvar la vida y el alma del condenado (Sean Penn), y por erradicar el odio que domina a los familiares de las vctimas. En la actualidad, la Hermana Prejean preside el Comit Nacional para la Abolicin de la Pena de Muerte.

La solidez de su propio guin facilita a Tim Robbins una vigorosa puesta en escena sobria, pero de alto voltaje dramtico y gran fuerza visual, en la que se hilvanan con asombrosa precisin cada uno de los complejos matices de la trama, delimitada por tres hilos narrativos: el brutal asesinato, la condena y posterior ejecucin, y el dolor que ambas realidades provocan a su alrededor. A esto se aaden unas interpretaciones soberbias, que involucran sin remedio al espectador en los dramas de cada uno de los personajes, todos ellos descritos con una sutil variedad de matices. Destacan Sean Penn y, sobre todo, Susan Sarandon, cuyo recital interpretativo le vali por fin el Oscar a la mejor actriz, despus de cuatro nominaciones fallidas.

Redondean esta esplndida factura tcnica la magistral fotografa de Roger A. Deakins muy eficaz en la desasosegante recreacin de atmsferas y una singular partitura de David Robbins, cuyos eclcticos y sugestivos ritmos exticos entre otras, incluye canciones populares armenias y paquistanes resultan muy adecuados al tono dramtico y a la riqueza antropolgica de la historia. Lo mismo cabe decir de la cancin de los ttulos de crdito, Dead Man Walking, interpretada por Bruce Springsteen, que viene a ser como la guinda de esta magnfica pelcula.

El tono es fuerte, especialmente en la fragmentaria rememoracin del asesinato; pero Robbins no cede casi nunca a lo morboso. Queda as intacta su equilibrada crtica a la pena capital, a travs de la que afronta algunas de las grandes preguntas del hombre actual y de todos los tiempos: el valor de la oracin y el sacrificio, la realidad del pecado, la necesidad del arrepentimiento y del perdn... Todo ello, mirado desde un atractivo punto de vista netamente catlico que, adems de facilitar los estremecedores paralelismos finales con la Pasin de Jesucristo, permite a Tim Robbins redescubrir la autntica raz de la dignidad del hombre su condicin de hijo de Dios y hasta la grandeza de la vocacin religiosa. Durante uno de sus encuentros, la monja le dice al condenado: Si yo tuviera esposo e hijos seguramente no estara ahora aqu contigo. Y en otro momento, ante la pregunta de por qu se ha hecho monja, la Hermana Prejean responde: Slo trato de devolver algo de todo el amor que he recibido. Quiz sea ste el secreto de la arrebatadora energa moral que destila la pelcula por todos sus poros: el poder redentor del amor a los dems.

Pena capital frente a cultura de la vida

Sera fcil calificar a Pena de muerte como un simple alegato contra la pena capital. Y, desde luego, lo es, pero no en el sentido panfletario que a veces se da a la palabra alegato. Fiel al planteamiento del libro en que se basa, la pelcula quiere ser ms bien una exposicin minuciosa y ponderada de los argumentos a favor y en contra de la pena de muerte, que permita al espectador formar su propia opinin sobre el tema.

Esa ponderacin, ese mostrar las dos caras del conflicto, es uno de los grandes valores de la pelcula, que est siempre dominada por la inteligencia y no cae casi nunca en la tentacin del sentimentalismo fcil.

Ese difcil equilibrio se aprecia sobre todo en sus elogiables esfuerzos por calar en la tragedia que sufren los familiares de las vctimas y los del propio asesino. Me relacion no slo con los internos de la galera de condenados a muerte, sino tambin con las familias de las vctimas de los asesinos seala la Hermana Prejean. stos solan decirme: Bueno, Hermana, usted est visitando a esa gente de la galera de condenados; pero tiene idea de los solos que estamos nosotros? Nadie se preocupa de nosotros; no saben qu hacer con nuestro dolor. Entonces me encontr con esa terrible tensin de, por un lado, acompaar a los reos hasta su ejecucin, y adems sufrir con esas vctimas ignoradas que son las familias de los ejecutados; y, por otro, escuchar las terribles historias de las familias de las vctimas de los asesinos, y saber que ellos tambin necesitaban comprensin.

La pelcula tampoco idealiza a Matthew Poncelet, el ficticio asesino su personalidad mezcla rasgos de dos condenados reales al que ayuda la Hermana Prejean. Poncelet es culpable del atroz asesinato con violacin de una joven pareja, y se le presenta como lo que es: un ser violento, cnico, racista y arrogante, en apariencia irrecuperable, cuyo nico atenuante es que procede de una familia pobre. Ni siquiera se intenta diluir la culpa de Poncelet en las difciles circunstancias familiares y sociales que marcaron su infancia. Sin embargo, este dato lo aprovecha Tim Robbins para incluir en su guin una acertada crtica social, que subyace en alguno de los argumentos contra la pena de muerte.

Durante la pelcula, se dice que si el condenado fuera rico seguramente nunca llegara a ser ejecutado, pues un buen abogado sabra navegar por los vericuetos del proceso penal hasta conseguirle una condena ms benigna. Los datos sobre la pena de muerte en Estados Unidos parecen confirmar esta idea: en la actualidad, de los cerca de 3.000 condenados a muerte que esperan la ejecucin, la inmensa mayora son de baja extraccin social.

Pero la pelcula va ms all. Como es sabido, la licitud de la pena capital suele defenderse ampliando la doctrina de la legtima defensa al mbito del bien comn y social. Es decir, la pena de muerte slo sera lcita en casos de extrema gravedad como legtima defensa de la sociedad frente a agresores especialmente injustos, reincidentes e irrecuperables.

Ningn otro medio posible?

Por tanto, una condicin necesaria para que se d legtima defensa es que el agredido necesite racionalmente el medio empleado contra la agresin injusta, que, en este caso, sera la muerte del agresor. Esto significa que la autoridad pblica debe renunciar a la pena capital si existen otras medidas ms benignas que alcancen ese objetivo penal de impedir o obstaculizar la repeticin del delito por parte del que lo cometi.

En este punto, la denuncia de la pelcula est en la lnea del ltimo magisterio de Juan Pablo II respecto a la pena de muerte, que supone sin duda una evolucin de la doctrina de la Iglesia catlica hacia posturas restrictivas, casi abolicionistas. Como se recordar, hace aos se desat una cierta polmica a propsito del tratamiento de la pena capital en el Catecismo, que distingua entre su posible legitimidad en ciertos casos extremos y la licitud de su aplicacin concreta, hoy y ahora. En un pronunciamiento posterior, el Papa dej muy clara la posicin de la Iglesia: La medida y la calidad de la pena seala en su encclica Evangelium vitae (n56) deben ser valoradas y decididas atentamente, sin que se deba llegar a la medida extrema de la eliminacin del reo salvo en casos de absoluta necesidad, es decir, cuando la defensa de la sociedad no sea posible de otro modo. Hoy, sin embargo, gracias a la organizacin cada vez ms adecuada de la institucin penal, estos casos son ya muy raros, por no decir prcticamente inexistentes.

Esta idea general sustenta las numerosas referencias que hace la pelcula a la falta de responsabilidad que supone combatir la criminalidad con un medio tan drstico y poco ejemplar como matar a los criminales. Un recurso fcil que, adems, quiz lleve a descuidar otros medios preventivos, sin duda ms eficaces: un aumento de la vigilancia policial y de las medidas de seguridad carcelarias, un control ms severo del comercio de armas, la mejora del sistema educativo, una mayor solidaridad con los estratos sociales ms desfavorecidos, una mayor contencin a la hora de reflejar la violencia en el cine, la televisin y los medios de comunicacin...

Monstruos o personas?

De todo lo anterior, se deduce el mensaje principal de la pelcula. Se viene a decir que en la mayor parte de los casos al menos en los pases desarrollados, se aplica la pena de muerte no porque la sociedad carezca de otros medios para evitar la comisin de nuevos delitos, sino por una reaccin de ira e indignacin ante determinadas acciones terribles. Con lo que, paradjicamente, una accin ilegal (el asesinato) y otra legal (la ejecucin) acabaran respondiendo a impulsos irracionales que llevan a olvidar la condicin humana, en un caso del asesinado, y en otro del asesino.

En este sentido, la pelcula muestra cmo los implicados en el proceso de una pena capital las familias de las vctimas, los jueces, los medios de comunicacin, los propios carceleros y ejecutores... tienden a considerar al reo no como una persona, sino como una especie de monstruo que debe pagar por los daos que ha causado. Esta misma tendencia al autoengao, explicara tambin la evolucin de los mtodos de aplicacin de la pena capital, que son cada vez menos violentos, como si se quisiera no ver el dolor o disimular el hecho de que se est causando la muerte de un ser humano.

Por eso, Tim Robbins se esmera especialmente en la reproduccin de la liturgia de la ejecucin: Me propuse reproducir al detalle la agona de la cuenta atrs, cada uno de esos minutos eternos que envuelven el ritual de la ejecucin; todo deba resultar perversamente autntico. Tan autntico como ese grito, de una frialdad aterradora, que pregona el carcelero en el corredor sin retorno que conduce a la cmara de ejecucin: Hombre muerto andando! (Dead Man Walking!).

Cultura de la vida, cultura de la muerte

De ah tambin que el empeo fundamental de la Hermana Helen sea precisamente desenterrar la humanidad que se agazapa dentro del alma endurecida del asesino en primer lugar, de cara a l mismo, para mostrar despus la deshumanizacin que supone su muerte legal, aunque sea a travs de una pulcra e indolora inyeccin letal. Porque esa sombra desvada que vaga aterrorizada, mirando a la muerte a los ojos, a pesar de las acciones abominables que ha cometido, no es un monstruo, como pretenden los que ansan verle muerto; es un ser humano que siempre valdr ms que su peor acto.

Segn la pelcula, la cuestin principal no es que la pena de muerte al menos en las sociedades desarrolladas no rena los requisitos de la legtima defensa social; ni que imposibilite, claro est, la reinsercin del delincuente; ni que sea muy limitada su eficacia como medio de disuasin... La cuestin principal es el para qu de la pena de muerte en la actualidad, pues parece ms una venganza legalizada, una manifestacin ms de la ley del talin, que una exigencia de la justicia.

Quiz por eso Juan Pablo II, en la Evangelium vitae (n 27), considera la aversin cada vez ms difundida en la opinin pblica a la pena de muerte como uno de los signos positivos de nuestro tiempo en favor de la vida, precisamente por considerar las posibilidades con las que cuenta una sociedad moderna para reprimir eficazmente el crimen de modo que, neutralizando a quien lo ha cometido, no se le prive definitivamente de la posibilidad de redimirse.

La raz de la dignidad humana

En realidad, ms que un alegato contra la pena de muerte en s, la pelcula es una apologa de la compasin, de la necesidad del arrepentimiento y del perdn, planteados como un ideal que exije la conjuncin de fe y esfuerzo personal. De hecho, el film no oculta que quiz la pena de muerte facilita el arrepentimiento del reo; pero, desde luego, remite la rehabilitacin del culpable a la vida eterna, que ya no es competencia de los poderes pblicos. Adems, como le dice la monja a Poncelet, la redencin hay que trabajarla, y no todos los condenados a muerte acaban tan bien como l.

Todas estas ideas se asientan sobre un slido cimiento moral, que supone un gran paso adelante respecto al superficial sentimentalismo dominante en el cine norteamericano de los ltimos aos.

T tambin eres hijo de Dios!, le grita la monja al condenado.

Y ese angustiado y pattico hombre muerto, que ha tenido que llegar a las puertas de la muerte para reconocer su culpa y descubrir el amor, le contesta entre sollozos:

Nadie me haba dicho nunca eso. Me han llamado hijo de muchas cosas..., pero nunca hijo de Dios.

Este dilogo, que adems da sentido al magistral eplogo, encierra quiz la clave de esta valiente y maravillosa pelcula, pues muestra la autntica razn de ser de la dignidad de todo hombre, incluso del aparentemente ms despreciable: su condicin de hijo de Dios. Una condicin que est en la base de esa cultura de la vida que tanto necesita el mundo actual. J.J.M.

 

Algunas pelculas que tratan la pena de muerte:

Una tragedia humana (An American Tragedy), de Josef von Sternberg (1931).

Mara Antonieta (Marie-Antoniette), de W.S. Van Dike (1938).

Luna nueva (His Girl Friend), de Howard Hawks (1940).

Perdicin (Double Indemnity), de Billy Wilder (1944).

Un lugar en el sol (A Place in the Sun), de George Stevens (1951).

No matars (Nous sommes tous des assassins), de Andr Cayatte (1952).

Mara Antonieta (Marie-Antoniette, reine de France), de Jean Delannoy (1955).

Senderos de gloria (Paths of Glory), de Stanley Kubrick (1957).

Quiero vivir! (I Want to Live), de Robert Wise (1958).

Dilogos de carmelitas (Le dialogue des carmlites), de R.P. Bruckberger y Philippe Agostini (1960).

La evasin (Le trou), de Jacques Becker (1960).

Rey y patria (King and Country), de Joseph Losey (1964).

El verdugo, de Luis Garca Berlanga (1965).

A sangre fra (In Cold Blood), de Richard Brooks (1967).

Primera plana (The Front Page), de Billy Wilder (1974).

Pascual Duarte, de Ricardo Franco (1975).

No matars o Declogo: Pelcula corta sobre un asesinato (Dekalog: Krotki Film o Zabianjaniu), de Krzysztof Kieslowski (1987).

Un asunto de mujeres (Une affaire de femmes), de Claude Chabrol (1988).

Los atracadores, de Francisco Rovira-Beleta (1961).

Pena de muerte (Dead Man Walking), de Tim Robbins (1995).

Condenada (Last Dance), de Bruce Beresford (1995).

El corredor de la muerte (Killer), Tim Metcalfe (1995).

Director: Tim Robbins. Intrpretes: Susan Sarandon (Hermana Helen Prejean, C.S.J.), Sean Penn (Matthew Poncelet), Robert Prosky (Hilton Barber), Raymond J. Barry (Earl Delacroix), Celia Weston (Mary Beth Percy), R. Lee Ermey (Clyde Percy), Lois Smith (Madre de Helen), Scott Wilson (Capelln Farley), Roberta Maxwell (Lucille Poncelet), Margo Martindale (Hermana Colleen), Barton Heyman (Capitn Beliveau). Pas: Estados Unidos. Ao: 1995. Produccin: Jon Kilik, Tim Robbins y Rudd Simmons, para Working Title y Havoc. Presentada por: PolyGram Filmed Entertainment. Argumento: El libro Dead Man Walking, de la Hermana Helen Prejean, C.S.J. Editorial: Ediciones B. Guin: Tim Robbins. Msica: David Robbins. Canciones: Bruce Springsteen, Suzanne Vega, Nusrat Fateh Ali Khan, Johnny Cash, Susan Sarandon, The Dusing Singers, Ry Cooder, Iddie Vedder, el reverendo Donald R. Smith y el coro de gospel Voces doradas de la iglesia catlica de San Francisco de Sales. B.S.O.: CBS/Sony Music. Fotografa: Roger A. Deakins. Direccin artstica: Richard Hoover. Montaje: Lisa Zeno Churgin. Estreno en Madrid: 15-III-96 (Acten, Aluche, Cartago, Cid Campeador, Ideal, Palacio de la Msica, Roxy B). Distribuidora cine: PolyGram/Sogepaq. Distribuidora vdeo: PolyGram. Duracin: 120 minutos. Gnero: Drama. Premios principales: Festival de Berln 1996: Oso de Plata al mejor actor (Sean Penn), Premio del Jurado Ecumnico (Interfilm y OCIC), Premio de la Asociacin Alemana de Cines de Arte y Ensayo, Premio del diario Berliner Morgenpost y Premio de la Gilda Alemana de Teatro Artstico. Nominaciones a los Globos de Oro 1995 al mejor actor dramtico, actriz dramtica y guin. Premio Indie Spirit del cine independiente USA al mejor actor (Sean Penn). Oscar 1995 a la mejor actriz (Susan Sarandon) y nominaciones al mejor director, actor (Sean Penn) y cancin original (Dead Man Walking, compuesta e interpretada por Bruce Springsteen). Premio David de Donatello 1995 a la mejor actriz extranjera (Susan Sarandon). Premios Alfa y Omega 1996 a la mejor pelcula extranjera, director, actriz, cancin original (Dead Man Walking) y valores religiosos. Pblico apropiado: Jvenes-adultos. Contenidos especficos: V- X- D-.

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