Purely Belter 
El nuevo cine social británico se ha convertido en una de las tendencias fílmicas más sólidas y populares de la última década. Dentro de ella, el director y guionista inglés Mark Herman es quizá el cineasta que ha aportado a la corriente unas mayores dosis de idealismo, cercanía y emotividad, así como un exhaustivo empleo dramático de las bandas sonoras. No en vano, antes de triunfar en el cine, se había ganado un notable prestigio como letrista de la mayoría de las canciones del grupo The Christians. La fórmula le dio unos notables resultados en sus dos últimas películas, las taquilleras y multipremiadas Tocando el viento y Little Voice. En la primera, logró convertir a la banda de música de un pueblo minero de Yorkshire en símbolo de las luchas sindicales contra el gobierno conservador a principios de los 90; y en la segunda —sobre una joven que oculta tras su enfermiza timidez un insospechado talento como cantante—, se atrevió a enriquecer el género con un toque de poesía y hasta de magia. En ambos casos, Herman desarrolló sus radiografías y denuncias sociales a través de un sugestivo tono de tragicomedia, marcado por una gran agilidad narrativa, un chispeante sentido del humor y un acercamiento muy entrañable a todos los personajes.




O.T. La película 



