The Usual Suspects 
Cinco sospechosos del asalto a un furgón que transportaba armas son convocados por la policía a una rueda de identificación. A partir de ese momento unen sus esfuerzos en una serie de golpes, hasta ser requeridos por Keyser Söse, un fantasmagórico y poderoso criminal, para un trabajo de mayores proporciones.
Bryan Singer, que se dio a conocer hace unos años en el prestigioso Festival de Sundance con Public Access, demuestra con creces en Sospechosos habituales su poder narrativo con la cámara. Parte de un espléndido guión de su amigo de la infancia Christopher McQuarrie. Éste trabajó durante unos años en una agencia de detectives privados, y tal experiencia parece haberle ayudado mucho a la hora de trenzar una historia con tintes de buen cine negro. Guionista y director se arriesgan a la hora de sacar adelante esta historia, de estructura complicada, en la que se alterna el interrogatorio de un policía a uno de los integrantes de la banda, con continuos flash-backs de las diversas acciones criminales. Se salva el peligro de la artificiosidad, e incluso las sorpresas y enredos de la trama tienen una coherencia que huye de las trampas fáciles. El efectismo está felizmente ausente, como se puede comprobar en el sobrio tratamiento de la violencia.